A
modo de contexto general, para el año 2014, entre perros y gatos, Cali ya
contaba con más de 11.000 animales en condición de calle, según datos del
periódico El País.
Para el 2017, la el Departamento Nacional de Planeación (DNP) tenía estimado
que en 2017 la población de perros y gatos deambulando por las calles
de Bogotá, Cartagena, Medellín y Cali podría llegar
a los 2 millones, sin contemplar los animales que se encontraban en lugares de
paso. Hoy, para el año 2019, es probable que la taza de animales en condición
de calle se haya extendido precisamente por la falta de control poblacional, y
aplicación políticas públicas que buscan un bienestar animal y la sanidad.
Ahora
bien, seria sencillo especular que la ciudad de Cali, es una ciudad felina y
podría caer en una afirmación cuando nos encontramos con el sociable, amigos de los pájaros, de las
mariposas y los insectos, para nada huraño y gentil: el gato del maestro tejada
y tiempo después sus gatas. Esta escultura un poco más allá de la vida y obra
del artista, sitúa en la cultura caleña el felino como una figura
representativa. Una realidad lejos del
realismo mágico de Tejada, es la sobrepoblación de animales asilvestrados como
lo son perros y gatos que se ven a diario en la ciudad de Cali, omitiendo
tristemente la realidad de los perros en esta ocasión para el análisis el
análisis del problema, en este caso, solo se manifiesta por la situación de los
gatos.
La
población a analizar se sitúa en la comuna
19, barrió Seminario en el que
se desarrollará un análisis del conflicto respecto a la presencia de gatos asilvestrados
en una unidad residencial: Guadalupe
Alto. Carrera 56 # 1ª oeste- 45.

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